Cómo discutir con un gato

Este es un libro que secuestró mi atención, mi razón y mi emoción.

Luego pensé, no estaré siendo infantil. Así es que decidí hojearlo un poco antes de comprarlo.

Y es que me pareció interesante conocer el diálogo que se forma un gato en su mente y ese deseo de querer entenderlos.

Porque dime si no has tenido una mascota y por más que le hablas, parece que tus palabras ni le llegan, solo escuchan, te miran y quedas como tonta antes sus ojos.

Siempre ganan.

Pero volviendo al libro, resultó que no trata de gatos, usaron al pobre gatito para hacer fácil el aprendizaje.

Este es un libro de comunicación persuasiva.

Sí, este fascinante tema de la comunicación con tus clientes y siempre es bueno saber algo más y porqué no dejar que me enseñe un gato, esa forma de comunicación misteriosa.

Una mascota que por lejos me parece tranquila, analítica y segura.

Y lo compré.

Entonces, voy extraer la parte más valiosa del libro “Cómo discutir con un gato” de Jay Heinrichs.

¿Estás preparado? pues, yo sí y vamos a sumergirnos en el libro.

Cuando un gato te adula…no está siendo insincero: puedes estar seguro de que se trata de auténtica amabilidad.
Walter Savage Landor

3 pasos que te harán ganar la confianza de tus clientes

Lo primero que debes de entender es que la confianza no es algo objetivo o material.

Ni consigues confianza con un logo o una imagen corporativa bonita, ni con una palabra, no.

La confianza es un sentimiento que vive en tu cliente.

Y no tiene nada que ver con que si tu producto es malo o bueno.

Si ya despertaste confianza en tu cliente, él va a defenderte y va a perdonar tus errores, ya que pasaste a pertenecer parte de su familia, de su grupo.

Es una reacción instintiva.

Porque las personas y los gatos escuchan a las personas que tienen un buen carácter y para lograrlo tú, tienes que enfocarte en estos 3 pasos:

1. Preocúpate y comprométete

Cuando una persona siente que te preocupas y te sacrificas por él, logra escucharte y no solo eso, te obedece. Y aquí tú debes conocer bien a tu cliente, saber cuáles son sus creencias, sus valores, su temor, su gran dolor y preocupación.

Descubre el verdadero interés de tu cliente, ese motivo que se encuentra detrás de una necesidad.

Y si conoces a tu cliente tan bien y eres auténtico, habrás encontrado el mensaje adecuado que unirá a tu marca con él.

Tu comunicación saldrá transparente y con altruismo, porque le darás comprensión a tu cliente y ofrecerás un pequeño sacrificio, la solución a su problema.

Empatizas con su dolor.

2. Demuestra tu destreza

Si no conoces a tu cliente, no hables.

Solo escucha, observa las palabras y la manera en que la usa en el grupo. Si desconoces esto, puede dañar de manera seria la confianza.

Rescata esas palabras adecuadas que conecten con él y muevas una emoción.

Por ejemplo si quieres llamar la atención de una persona que ama los coches, aprende la diferencia entre una llave inglesa y una de tubo. Y aprende cuál de ambas puede ayudarle a reemplazar los amortiguadores.

A los gatos no les preocupa tanto las palabras, pero tu cliente no es un gato. Sin embargo, a los dos les preocupa que lo atiendan y lo entiendan.

Entonces, si quieres que tu cliente confíe en ti, tienes que conocerlo y quererlo.

Solo así podrás utilizar las palabras apropiadas para enviar el mensaje adecuado, demuestra que sabes lo que estás haciendo.

Las pequeñas criaturas persuasivas gobiernan
el mundo.

3. La Causa

La causa tiene que ver con tu capacidad de representar algo bueno, superior a las preocupaciones del día a día.

Y lograr que el cliente sienta esa causa como suya. Pero tiene que ser verdadero, porque el camino es largo y el cliente se dará cuenta ya que nadie puede sostener una mentira por mucho tiempo.

Así es que cuida eso.

En retórica, la causa es la virtud. Hoy en día cuando hablamos de virtud, nos imaginamos a una chica chapada a la antigua, si es que acaso aún se habla de virtud.

Pero, si viajamos al pasado la virtud era un valor que poseían los varones incluso en mayor medida que las mujeres y es que significaba la defensa de algo más grande que uno mismo.

Mientras que la preocupación se refiere al interés por tu cliente, la causa se refiere a un interés más elevado. Como puede ser el país, los niños, el medio ambiente, el rescate de los gatos callejeros, etc.

En simples palabras la causa tiene que ver con los valores, los tuyos y los de tus clientes.

Sin embargo, debes saber cuáles resaltar.

Por ejemplo: Si tu cliente piensa que los empleos son más importantes que el medio ambiente, no te beneficiará hablar de salvar a las ballenas. Y viceversa.

Es mucho mejor, hablar de cómo ofrecer empleos para todo el mundo.

Eso no significa traicionar tus valores, tú como marca debes conocerte y definir tus valores antes, para que puedas comprender lo que valoran tus clientes y encontrar un punto medio y equilibrio.

Honra sus valores.

Así sabrás con qué clientes trabajar y con quién no. Porque si un cliente valora lo malo, ahí tú no deberías estar.

Asegúrate de defender valores que ambos comparten.

Tal vez, aquí necesitas desarrollar más el sentido del olfato de los gatos

Estos tres pasos te ayudarán a ganarte la confianza de tu cliente, pero lo que te ayudará de manera infalible es si eres realmente una buena persona.

Necesitas conocerte, reconocer tus fortalezas y debilidades, para examinar hasta qué punto proyectas bien tu preocupación por los demás, tu capacidad de resolver problemas y tu lucha por un bien mayor.

Cuando hagas algo bueno, no te limites en hacerlo delante del espejo, deja que la gente vea tu esplendidez, esto hará milagros para ganar la confianza de tus clientes.

Pero nunca de un gato.

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Gracias por leerme, te dejo un cálido abrazo.

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